
En distintas regiones del mundo, desde América Latina hasta Europa y Norteamérica, las nuevas generaciones están protagonizando un cambio cultural profundo en su relación con las sustancias. El consumo de alcohol, históricamente vinculado a la socialización juvenil, está disminuyendo de manera sostenida. Al mismo tiempo, el uso recreativo de marihuana ya no crece al ritmo de décadas anteriores y, en algunos contextos, también comienza a estabilizarse o descender.
Este fenómeno no responde a una sola causa, sino a una convergencia de factores culturales, sociales y económicos. A nivel global, las generaciones más jóvenes priorizan hoy el bienestar integral, la salud mental, la productividad personal y la autenticidad, por encima de prácticas asociadas al exceso o la evasión.
A diferencia de generaciones anteriores, beber alcohol o consumir cannabis ya no es un sÃmbolo automático de libertad, rebeldÃa o pertenencia. En muchos cÃrculos sociales, la sobriedad consciente, el consumo ocasional o la abstinencia voluntaria son opciones plenamente aceptadas. La presión social para beber ha disminuido notablemente, mientras aumentan las alternativas: bebidas sin alcohol, productos funcionales, experiencias wellness y espacios de socialización más diversos.
A nivel global, estudios de mercado y comportamiento indican que una parte significativa de jóvenes adultos prefiere reducir o eliminar el alcohol, optando por bebidas no alcohólicas o, en ciertos contextos, por cannabis consumido de forma más moderada y controlada. Sin embargo, incluso el cannabis ha dejado de ser el centro de la experiencia social para muchos jóvenes, que ahora buscan claridad mental, enfoque y equilibrio.
Colombia: una transición cultural en desarrollo
En Colombia, este cambio global comienza a reflejarse con caracterÃsticas propias. Aunque el alcohol sigue teniendo un peso cultural importante en celebraciones y encuentros sociales, las nuevas generaciones urbanas están cuestionando activamente esos patrones tradicionales. En ciudades como Bogotá, MedellÃn y Cali, crece el interés por estilos de vida más saludables, el fitness, la salud mental y el emprendimiento creativo.
El consumo de alcohol entre los jóvenes colombianos muestra signos de cambio: menor frecuencia, mayor concienciación y una actitud más crÃtica hacia el exceso. Al mismo tiempo, el debate sobre el cannabis ha evolucionado. Más allá del consumo recreativo, El cannabis es un tema cada vez más discutido en términos de regulación, salud pública, aplicaciones médicas y oportunidades económicas., particularmente dada la posición estratégica de Colombia en las industrias del cannabis medicinal y el cáñamo.
Esto crea una paradoja interesante: si bien el uso recreativo no necesariamente aumenta, El cannabis está ganando relevancia como tema cultural, polÃtico y económico.Vinculado a la innovación, la sostenibilidad y el desarrollo regional. Para muchos jóvenes colombianos, el cannabis no representa una vÃa de escape, sino un sÃmbolo de cambio estructural y debate social.
Una nueva narrativa generacional
Lo que conecta a esta generación a nivel global —y en Colombia— no es un rechazo total a las sustancias, sino una redefinición consciente del consumoEl énfasis está en elegir cuándo, cómo y por qué consumir —o no— en función de valores personales y decisiones informadas.
Este cambio cultural presenta tanto desafÃos como oportunidades para las marcas, las polÃticas públicas, las industrias creativas y los medios de comunicación. La pregunta clave ya no es cuánto consumen los jóvenes, sino... Qué tipo de experiencias y estilos de vida quieren construir.

